LORENA ALLER

INNOVACIÓN Y DISEÑO

Los terrarios, esas pequeñas y exuberantes selvas en miniatura, han cautivado la imaginación de los amantes de la naturaleza durante décadas. Para algunos como yo, lo que comenzó como un simple hobby se ha convertido en un fascinante y gratificante modo de vida. Permitidme llevaros a un viaje a través de mi historia personal, donde mi amor por la creación de terrarios de plantas floreció y finalmente se convirtió en mi forma de vida.

Desde mi infancia, siempre estuve fascinada por la naturaleza. Pasaba horas explorando y jugando por los alrededores de mi casa o vagando por los senderos del bosque cercano. Sin embargo, fue, muchos años después de todo esto, cuando descubrí los terrarios. La idea de crear mi propio ecosistema en una botella de vidrio me pareció mágica.

Lo que comenzó como un simple proyecto de fin de semana pronto se convirtió en una obsesión. Pasaba horas investigando sobre las mejores plantas para terrarios, aprendiendo sobre el ciclo del agua y experimentando con diferentes diseños y materiales. Cada terrario se convirtió en una obra única, una ventana a un mundo natural en miniatura. Un mundo donde yo, haciéndome muy pequeña, podía habitar a mis anchas. Se convirtieron en mi pequeño “escondite verde”.

Con el tiempo, mis amigos y familiares comenzaron a notar mi pasión y habilidad para crear estos miniecosistemas. Me alentaron a compartir mi trabajo en las redes sociales y pronto mi afición se convirtió en algo más. A medida que mi ocupación crecía, también lo hizo mi dedicación por aprender y mejorar. Me sumergí en la lectura y el estudio, leí sobre sus plagas y dolencias, así como las de sus posibles remedios buscando constantemente nuevas formas de perfeccionar mis habilidades. Aprendí sobre la importancia de la iluminación adecuada, el drenaje del suelo y el cuidado de las plantas, todo con el objetivo de crear terrarios que fueran tanto estéticamente hermosos como ecológicamente equilibrados.

Desgraciadamente no existe una formación reglada y específica para la creación de estos miniecosistemas, pero logré tener acceso a una gran entendida brasileña sobre el tema, Bióloga y apasionada del tema, a través de la cual pude por fin ampliar mis conocimientos. El resto se basa en la técnica ensayo-error. “Introduce las variables de una en una, prueba y si sale bien, vas por buen camino”, eso me decía a mí misma siempre. Obviamente los resultados no siempre eran los deseados, pero siempre salía ganando con unas buenas dosis de aprendizaje.

Pensé en ese momento, que, tal vez, pudiera dar el salto y hacerme profesional del tema. Estaba bastante perdida así que decidí acudir al semillero de empresas de Valnalón, en Langreo. Allí tutorizan y asesoran a emprendedores con sus proyectos. Apenas había empezado recibí una llamada que lo cambió todo. Posiblemente el giro más importante en todo este proceso. Mi proyecto había sido preseleccionado para entrar en lo que llamaban el Banco de Ensayos. Formaba parte del Centro de Orientación, Emprendimiento, Acompañamiento e Innovación para el Empleo Asturias (COE). Acepté la propuesta de una forma un poco alocada, lo reconozco, porque no tenía claro lo que era aquello. No sabía lo que me venía… Después de una preselección que duró una semana mi proyecto fue escogido y entré en la segunda edición del Banco de Ensayos de 2023. Fueron 3 meses muy intensos (y además becados) de testeo y validación de modelo de negocio. Incluyó formación en marketing, finanzas, análisis de producto, preparación de presentaciones, charlas con expertos y un importantísimo estudio de mercado. El resultado fue muy positivo para mí y me vi más fuerte para lanzarme a la aventura empresarial. Esa llamada marcó el salto de “terrario como hobby” a “terrario como modo de vida”.

TERRARIOS ORIGINALES Y SOSTENIBLES

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Pola de Siero, Asturias

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Sariego, Asturias

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